sábado, 13 de junio de 2015

Las reglas de Ulpiano: la cultura jurídica clásica ahora en el mundo digital

 Por: Julio César Navarro Villegas (iusromanum@yahoo.com.mx)
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

El autor: Julio César Navarro Villegas
El autor de la obra: Julio César Navarro Villegas
Domicio Ulpiano, jurista del siglo III d. C., es un caso paradigmático en la historia del Derecho. Forma parte del grupo de jurisconsultos de la época clásica tardía del Derecho Romano (130-230 d. C.). Algunas de sus obras jurídicas quizá fueron escritas durante el reinado conjunto  de Septimio Severo y Antonino Caracala (211 d. C.), pero la mayor parte de ellas fueron escritas durante el imperio de Caracala (211-217 d. C.), especialmente sus dos obras principales, los libri Ad edictum y Ad Sabinum, cuando su maestro Papiniano era praefectus praetorio. Tras el exilio impuesto por Heliogábalo (218-222), el joven emperador Alejandro Severo, con apenas 13 años, hace volver a Ulpiano y lo nombra su principal asesor imperial, siguiendo frecuentemente los consejos de Ulpiano para la administración del imperio. Bajo la protección del emperador, Ulpiano asciende rápidamente: regente de facto durante los primeros meses del reinado de Alejandro Severo, brindando la asesoría y dirección necesarias para el adecuado funcionamiento del gobierno, pese a existir otros candidatos con mayor experiencia, tanto política como militar; magister scriniorum (una especie de secretario particular); consiliarius (consejero imperial de alto nivel); praefectus annonae (ministro de provisión de grano), y finalmente praefectus praetorio (una especie de ministro del interior), poseyendo tanto facultades de comandante de la guardia imperial como facultades administrativas y jurisdiccionales, incluso en materia penal. Con ello, Ulpiano deja la ciencia jurídica que había desarrollado en los años anteriores para involucrarse de lleno en la política imperial. Pero en el verano del 223 d. C., según las más recientes investigaciones papirológicas e historiográficas, una conjura de los pretorianos acaba con su vida.

La época de los Antoninos y los Severos (96-235 d. C.), cuya última parte corresponde a los años en que vivió Ulpiano, presenció los logros más altos del Derecho Romano, basándose en los fundamentos legados durante las últimas décadas de la República y las primeras del Imperio. El derecho de este periodo, llegado a nosotros a través de los textos recogidos por el emperador Justiniano en la obra llamada Digesta, fue la piedra angular sobre la que se construyeron los sistemas legales modernos; e incluso en aquellos países donde el Derecho Romano no influyó formalmente sus sistemas jurídicos, principalmente los del mundo angloparlante, las obras de los juristas de la segunda mitad del siglo II y la primera parte del siglo III aún se citan en los tribunales.

La obra de Ulpiano es vastísima, aunque a nosotros sólo ha llegado fragmentada. Mención especial merece su imponente Ad edictum praetoris libri LXXXI (81 libros dedicados al edicto del pretor), un análisis interpretativo detallado de los elementos que conformaron el edictum perpetuum praetoris urbani (edicto perpetuo del pretor urbano), con alusiones a diversos senadoconsultos y constituciones imperiales para un confronto detallado del tema a estudio. Muchos casos planteados provienen de su experiencia profesional. Es la obra más citada en el Digesto de Justiniano: 3003 fragmentos son ulpianeos. Otras obras del autor son: Ad edictum aedilium curulium libri II (2 libros dedicados al edicto de los ediles curules); Ad Masurium Sabinum libri LI (51 libros dedicados a Masurio Sabino); Ad legem Aeliam Sentiam libri IV (4 libros dedicados a la ley Elia Sencia); Ad legem Iuliam de adulteriis libri V (5 libros dedicados a la ley Julia de adulterios) y Ad legem Iuliam et Papiam libri XX (20 libros dedicados a la ley Julia y Papia).

Una de ellas merece particular interés en esta ocasión. La obra llamada Ulpiani liber singularis regularum, o también Tituli ex corpore Ulpiani o Epitome Ulpiani, es un texto escrito por el célebre jurista en sus últimos meses de vida del año 223 d. C., mientras ocupaba el cargo de praefectus pretorio durante el principado de Septimio Severo. Pese al debate sobre su autenticidad, especialmente a la luz de la hipótesis que lo considera una edición resumida de las Institutiones de Gayo, se observa en la estructura de la obra el intento de agrupar una serie de instituciones y conceptos básicos del Derecho clásico que, por su carácter compilatorio, busca ser un prontuario de reglas precisas e inmediatas que ayuden a los nuevos funcionarios de la cancillería imperial a ejercer de mejor manera su labor, facilitándoles y familiarizándoles con un Derecho que comenzaba a verse como disperso y confuso a principios del siglo III d. C. A diferencia de otras obras de cuño postclásico, como los Fragmenta Vaticana o las Pauli Sententiae, que se caracterizan por una ruptura en cuanto al orden en la presentación de temas, el Epitome Ulpiani conserva la forma expositiva propia de época clásica, inspirada sobre todo en el sistema sugerido por Quinto Mucio, iniciando por conceptos generales y fuentes del Derecho, pasando por el derecho de las personas y los bienes, y finalizando en el ámbito del derecho sucesorio, buscando resumir reflexiones de obras previas más amplias realizadas por Ulpiano a lo largo de 29 títulos o capítulos.

El estilo del Epitome Ulpiani es más burocrático, dirigido a permitir un aprendizaje fácil y rápido. Esto se necesitaba porque en el periodo severiano el conocimiento de la ley se había convertido en una porta d’ingresso a los pasillos del gobierno. La pericia legal de nuestro jurista pudo abrirle paso hacia la corte imperial, y en este sentido decidió escribir, antes de su muerte en el 223, un manualito jurídico, “un tratado elemental de derecho privado romano en un latín simple, preciso y técnicamente seguro”, en palabras de Felice Mercogliano. En efecto, nos hallamos ante un texto que busca resumir de manera inmediata obras más vastas revisadas o realizadas por el jurista que representaron la cristalización del Derecho clásico, con objeto de permitir a los noveles funcionarios una familiarización rápida y concretísima de los aspectos fundamentales del Derecho Romano, necesarios para la función burocrática que desempeñarían.

El texto, transcrito en algún momento del siglo X d. C., pasó por infinidad de vicisitudes hasta llegar a la Biblioteca Vaticana en 1689; desde entonces, ilustres estudiosos como Savigny, Heimbach, Hugo, Böcking, Schulz, Krüger, Huschke, Riccobono y Girard lo han estudiado y publicado en repetidas ocasiones en lengua latina, mientras que estudiosos como Scott, Sciascia, Abdy, Walker y Hernández Tejero lo han traducido al inglés, al portugués y al español a lo largo del siglo XX y principios del siglo XXI.

Sin embargo, hacía falta una moderna edición digital, adaptada a las necesidades de nuestra cultura internáutica. Y esa es precisamente la que hoy se ofrece a los lectores: la versión latín-español del Liber singularis regularum de Ulpiano, que contiene un detallado estudio introductorio sobre Ulpiano y su obra, así como reflexiones profundas sobre la autenticidad de este texto antiguo y su valor en el mundo del Derecho. Además, el texto del Liber contiene un detallado aparato crítico con puntuales exégesis para cada pasaje, lo que permite entender cabalmente las instituciones jurídicas que Ulpiano va desarrollando. En dichas notas se incluyen pasajes relacionados del Digesto de Justiniano, las Instituciones de Gayo y de Justiniano, así como de obras literarias clásicas que nos permiten contextualizar con precisión los aspectos históricos y legales de la obra ulpianea.

Libro: las reglas de Ulpiano


La obra va dirigida a todo estudioso del Derecho que desee fundar y enriquecer su cultura jurídica con el estudio de las fuentes legales romanas que son base e inspiración de nuestros sistemas jurídicos actuales: jueces, magistrados, notarios, docentes, litigantes, doctrinarios y legisladores. Pero especialmente va dirigida al estudiante de la carrera de Derecho, quien podrá tener a la mano el texto que le permita confrontar las instituciones jurídicas analizadas en sus cursos de Derecho Romano, con ánimo de empezar a crearse el criterio jurídico necesario para la vida profesional.

Esta obra fundamental del Derecho ya está disponible para su descarga en la tienda Amazon; igualmente, para quien tenga aprecio por el libro tradicional, también está disponible en versión impresa. Les invito a conocer la cultura clásica jurídica de alto nivel en versión digital.


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martes, 14 de abril de 2015

Fueros reales y ordenanzas en el fondo antiguo del INAP: siglos XVI-XIX

Fueros reales y ordenanzas en el fondo antiguo del INAP: siglos XVI-XIXEl pasado día 23 de marzo tuvimos la oportunidad de visitar la nueva exposición organizada por la Biblioteca del INAP. En esta ocasión el tema principal gira en torno a los fueros reales y ordenanzas de los siglos XVI-XIX, un tema interesantísimo tanto desde el punto de vista de la historia del derecho como desde el puramente bibliófilo. De nuevo, la biblioteca nos sorprende con un brillante recorrido por la historia de nuestro derecho abarcando y recogiendo obras tan importantes como: El Fuero Real de España, la Recopilación de los estatutos de la ciudad de Zaragoza o la Colección de fueros y cartas pueblas de España, elaborada por la Real Academia de la Historia, y que puede considerarse como una de las principales fuentes de estudio de los fueros y cartas pueblas. 
Fueros reales y ordenanzas en el fondo antiguo del INAP: siglos XVI-XIX
Fueros reales y ordenanzas en el fondo antiguo del INAP: siglos XVI-XIX
Si la exposición de «El Grabado en el Fondo Antiguo del INAP» dejó huella en aquellos que tuvimos la suerte de visitarla esta no lo es menos, en tonos claros y con un cuidado estilismo tal vez sea una de las exposiciones más elegantes a las que hemos tenido, como decimos, la suerte de poder visitar. Si a eso sumamos la magnífica explicación de José Manuel Valle, uno de los mayores expertos en fondo antiguo, no podemos menos que recomendar a todos nuestros lectores su visita. Desde el Blog Derecho y Cultura queremos dar la enhorabuena a todas las personas que han trabajado para que podamos conocer estas joyas bibliográficas y felicitar por su trabajo a la Biblioteca del INAP. 

La exposición estará disponible desde el mes de abril hasta octubre de 2015.

Fueros reales y ordenanzas en el fondo antiguo del INAP: siglos XVI-XIX

Fueros reales y ordenanzas en el fondo antiguo del INAP: siglos XVI-XIX

Fueros reales y ordenanzas en el fondo antiguo del INAP: siglos XVI-XIX

lunes, 6 de abril de 2015

El consumo de contenidos educativos por parte de estudiantes hispanohablantes

Por docsity.com

docsity.com ha elaborado una infografía en la que se analiza el uso que hacen los estudiantes de este portal dedicado a la puesta en común de información relacionada con carreras universitarias. Puede apreciarse que el sitio es mayoritariamente empleado por estudiantes de Derecho. 

El estudio realizado en exclusiva en el sitio web de docsity no permite extrapolar los datos a otros sitios de Internet, pero ofrece datos interesantes acerca de cómo consumen información para desarrollar sus estudios.


domingo, 22 de marzo de 2015

Vente a Alemania, Pepe II o perdiendo el norte

Perdiendo el norteLo cierto es que la crítica no habla especialmente bien de la última película de Nacho Velilla, «Perdiendo el norte» estrenada el pasado 6 de marzo de 2015. De ahí que mostráramos una cierta reserva por asistir al estreno. Pero también era cierto que varios conocidos nos la habían recomendado por ser una visión trágica y cómica al mismo tiempo de un problema tan grave como el del desempleo juvenil. 

La impresión al acabar la sesión fue la de «ya hemos visto esta película». Y, a nuestro entender, así es. La película se llamaba «Vente a Alemania, Pepe» (1971, Pedro Lazaga) y poco tiene que envidiar a esta nueva versión actualizada. El tema central es el mismo: dos jóvenes españoles, Hugo (Yon González) y Braulio (Julián López) se convencen de que la solución a sus problemas laborales es emigrar a Alemania, persuadidos por el éxito de un personaje interpretado por Arturo Valls que es entrevistado en un programa del tipo «Españoles por el mundo» (así aparece en la sinopsis oficial del filme). 

Vente a Alemania, Pepe
En «Vente a Alemania, Pepe» (1971), las redes sociales y los programas televisivos estaban menos desarrollados y Angelino (José Sacristán) convencía sin quererlo a Pepe (Alfredo Landa) de las bondades de emigrar a Alemania al llegar al pueblo (uno cualquiera de los de las películas españolas de siempre) en un flamante Mercedes.

Sin embargo, la realidad de la locomotora de Europa era/es otra bien distinta: sin conocer el idioma de poco sirven los títulos y la formación y, como alternativa, la mano de obra poco cualificada, además de escasa, está mal pagada. Como nos anuncia ahora Andrés (José Sacristán) si desconocemos nuestra historia, nos veremos obligados a repetirla. No por repetido el aforismo deja de tener su aquel: esto de la emigración a Alemania ya lo vivieron nuestros padres y abuelos y, aunque nos lo tomemos con guasa, no deja de ser una tragedia, la del fracaso social y educativo de España. Social porque nuestros gobiernos se han mostrado totalmente incapaces e insensibles con desempleados y gente en peligro de perder su vivienda y que al final la acaba perdiendo (por poner solo dos ejemplos). Y educativo porque no encontramos la forma de situar a nuestras universidades entre las mejores del mundo ni logramos diseñar titulaciones que realmente sirvan para la integración laboral de los jóvenes.

Yon González, Julián López y Blanca Suárez
Yon González, Julián López y Blanca Suárez, protagonistas de la película
Por todo ello nos parece que las referencias de «Perdiendo el norte» a «Vente a Alemania, Pepe» son evidentes. Incluso los momentos más emotivos de la película (de la mano de José Sacristán) son calcados a los protagonizados por Antonio Ferrandis: un anciano gruñón e incomprensivo cuyos sentimientos afloran al recordar lo que dejó en la patria que lo vio nacer.

José Sacristán, Alfredo Landa y Antonio Ferrandis
José Sacristán, Alfredo Landa y Antonio Ferrandis
En definitiva, no es una gran película, aunque entretenida y en ocasiones hasta divertida. Pero la historia principal, su principal punto crítico, ni es nuevo ni ha sido abordado de forma diferencial. Es más, algunos aspectos del argumento son casi inverosímiles, por forzados, en esta entrega.

No obstante, para llegar a esta valoración y retomar la actividad de este Blog tras unos meses de parón, es necesario haber visto las dos películas. De otro modo no se puede comparar. Nosotros nos quedamos con la de Pedro Lazaga, pero para gustos, colores...


Créditos de las imágenes:
1. Cartel de la película «Perdiendo el norte». Filmaffinity: http://www.filmaffinity.com/es/film554264.html
2. Cartel de la película «Vente a Alemania, Pepe». Filmaffinity:  http://www.filmaffinity.com/es/film464404.html
3. Fotografía publicitaria de la película «Perdiendo el norte». Objetivo: cine: http://www.objetivocine.es/criticas-perdiendo-el-norte/
4. Fotograma de la película «Vente a Alemania, Pepe». Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=xe7CKE8CGwk

lunes, 22 de septiembre de 2014

Artistas. De nuevo en la cuerda floja. Inauguración de la IX edición del Máster en Propiedad Intelectual, Industrial y Nuevas Tecnologías

Elvira Lindo. Artistas. De nuevo en la cuerda flojaHa llegado septiembre y con él la tradicional inauguración del Máster en Propiedad Intelectual, Industrial y Nuevas Tecnologías de la UAM que ya alcanzado la novena edición. En esta ocasión el tema principal que se abordó en el acto fue la posición de los artistas ante la encrucijada de la protección de los derechos de propiedad intelectual. Artistas en el más amplio sentido de la palabra: músicos, dibujantes, escritores, intérpretes… representados en una figura literaria de primer nivel como Elvira Lindo

Rodrigo BercovitzElisa NavasComo viene siendo también habitual Rodrigo Bercovitz, dirigió unas palabras desde su posición de director honorífico, en las que se refirió a que uno de los objetivos del Máster es el de que los alumnos tengan un discurso jurídico coherente, algo de gran dificultad debido a que la evolución de la materia de estudio es tan trepidante como la propia evolución de la cultura. Elisa Navas, directora de la Institución Libre de Enseñanza, tuvo palabras de ánimo para los nuevos alumnos.

Elvira Lindo se mostró abiertamente defensora de la protección de los derechos de propiedad intelectual aunque considera que la cultura afecta a tantos intereses económicos que, finalmente, serán otras industrias interesadas en los mismos las que luchen por ellos.

Elvira LindoLos inicios laborales de la escritora se remontan a 1981 cuando comenzó a trabajar en la radio. Elvira Lindo rememora estos tiempos con cierta nostalgia (si se deja a un lado la compleja situación política y social del momento) indicando que se trataba de una época en la que la ciudadanía confiaba en la clase política y en los periodistas, escritores, etc. En cierto modo se querían identificar con la cultura de aquel entonces: querían leer literatura española, ver cine español, escuchar música española, etc. Los medios de comunicación eran menos y de mayor confianza y los debates políticos suscitaban gran interés.

La situación actual parece, a ojos de la escritora, completamente distinta. La define como una época de escasa confianza entre artistas y público. Hoy no está aceptado socialmente el que los artistas puedan obtener beneficios económicos del fruto de su trabajo. 

La justificación de este cambio de tendencia no se debe, para Elvira Lindo, exclusivamente a una evolución social desvinculada de la acción política. Los gobiernos de uno y otro signo han tenido mucho que ver con la concepción de que la cultura está asociada a la gratuidad. Por una parte para la Derecha, la cultura debe ser comercial y tener un valor económico y debe estar exclusivamente refrendada por la opinión del público (si al público le gusta paga por ella y de este modo se puede financiar). Por otra parte para la Izquierda, la cultura «es gratis o no es» y existe una tendencia a apoyar solamente la cultura popular y a dejar de lado la parte de cultura más elitista (pintura, música culta, etc.). Encontrar el equilibrio entre estas dos visiones es fundamental para la escritora.

A todo ello hay que sumar el envite de la crisis económica que agrava la situación de determinados sectores como el de la música y el cine. El sector del libro no ha sabido responder a la amenaza que venían anunciando estas dos industrias y ha pensado que no le afectaría. La realidad ha sido bien distinta. 

Por tanto, conseguir que la cultura vuelva a tener el prestigio que le corresponde y de nuevo que la ciudadanía esté dispuesta a sufragar el valor justo por ella, es una cuestión cultural y pedagógica y no exclusivamente penal o punitiva. En este sentido realizó una metáfora bastante ilustrativa de la situación: indicó que es habitual escuchar en foros frases del tipo: «me he descargado 3000 libros en mi tableta». Cantidad que, desde luego, es totalmente desproporcionada (por las horas de lectura que implican). Elvira Lindo bautizó esta práctica como «paletismo acumulativo» y la comparó con los «bufés» de los centros de vacaciones en los que los turistas primerizos atiborraban sus platos con comida que después no podían consumir (por excesiva).

Para concluir, la situación de los artistas en general se muestra difícil por el escaso apoyo gubernamental y de la sociedad. Ni aunque todos los gremios de artistas se asociaran (algo bastante improbable) podrían ejercer la presión suficiente como para modificar la visión actual. Solo con políticas adecuadas y esfuerzos educativos es posible lograrlo.

El vídeo completo del debate también se encuentra disponible en el siguiente enlace:

Inauguración Máster Propiedad Intelectual UAM